El rock de los 60 en el cine mexicano

Bienvenidos a este blog donde trataré de poner resumida, la historia del rock mexicano en el cine durante los años 60

Filmografia del rock mexicano: 1956

Como mencionamos anteriormente, este año se produjeron 101 películas, 10 más que en 1955 y de éstas, 47 fueron a color y dos fueron en “Cinemascope”.

Estos dos años fueron importantísimos por la siguiente razón: El cine sonoro en México empieza a comercializarse a partir de 1931 y a partir de 1936 se inicia lo que se conoce como la “Epoca de oro” del cine mexicano, que termina en 1949 cuando empieza el declive hacia la época de crisis y su estancamiento.

En parte, esta época cerró por la aparición de la Ley de la Industria Cinegatográfica donde la SeGob se convirtió en el supervisor del contenido de las películas, teniendo como punto a favor, el haber creado la Cineteca Nacional, aunque este proyecto no se cristalizó sino hasta 1974. Retomando, parte de esta crisis en el cine, se inicia desde 1950 y su estancamiento, se considera a partir de 1960 y durante todo este decenio.

Esta crisis se debió al monopolio existente para la explotación comercial de una película, la cual era condicionada antes de comercializarla, de ahí que se fraccionara el Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC) en dos grupos, la de los “Técnicos” técnicos menores y empleados de salas y de los “Aristocráticos” que era el de los Directores de Cine y actores famosos, o sea, el de “los riquillos”. 

Esto logró que muchos productores se acercaran al estado mexicano para combatir este monopilio, ocurriendo lo contrario, pese a haber mas dinero gracias a los créditos del Banco Cinematográfico. Aún así, fueron los mediados de los años 50 donde se vuelven a producir buenas películas cómicas y melodramas considerados “clásicos” en el cine mexicano.

Respecto del cine juvenil, destacan el hecho de que el cine hecho hasta ese entonces, todo giraba a “charros, chinas poblanas, prostitutas y cabareteras, madres abnegadas y mujeres explotadas y se olvidaba de un personaje que empezó a encontrar su razón de ser en el sexenio de Ruiz Cortínez: La Juventud. Es el cine de esta nueva etapa, la que descubría a los jóvenes en su peor variedad: Rebeldes sin causa, descarriados que caían en las drogas o el alcohol, la prostitución y el rock, para que al final, salgan de ese mundo arrepentidos y en busca del redil paterno.

Esa juventud fue el hallazgo de la veta del cine nacional…sobre la juventud “agringada”, inconforme y amenazante cuya culpabilidad podría ser compartida con los padres ya que al desentenderse de los hijos, éstos serían encausados al “rocanrol, las chamarras de cuero y al sexo sin ataduras”.

Quitando esto, se incluían tambien a otros jóvenes, cuyos problemas no eran más complejos que el ir a un baile juvenil, un partido de futbol o una fiesta de XV años. Sobre estas diferencias entre padres e hijos, se inician estas películas enfocadas plenamente a la juventud con ‘Viva la juventud’ (1955) que trataba sobre la importancia a un encuentro deportivo entre el Politécnico y la UNAM (concretamente, un partido de futbol americano). Es durante 1956 que la amenaza del ruido rocanrolero fuera el pretexto para que se publicaran películas como ‘La locura del rocanrol’, ‘Al compás del rocanrol’ y la curiosa ‘Los chiflados del rocanrol’, protagonizada por los ‘jóvenes’ Agustín Lara, Pedro Vargas y Luis Aguilar. Esta última, fue una continuación de la película “Los tres bohemios”, tanto que su primer título provisional fue ‘Vuelven los tres bohemios’, pero aprovechando el nuevo ritmo americano, se cambió a última hora.

Con todo esto, tocó a Ruiz Cortines recibir esta nueva moda, El Rock and Roll. El ideal del confort social y tecnológico importado desde los E.U.A., abría el espectro a nuevas modas, comportamientos, y música. Otra película que se adentró a estos terrenos, fue “Cómicos de la legua” con Adalberto Martínez ‘Resortes’, con una escena memorable de baile con Martha Valdéz, a ritmo de Boogie Woogie.

Parte del éxito de estas películas se debió a la participación musical de Mario Patrón y su Conjunto, al igual que los conjuntos de Gloria Ríos o de Juan García Esquivel.

Aún así, a fines de los 50 la crisis en el cine mexicano, no solo era evidente y advertible para quienes conocían sus problemas económicos: La delataba el tono mismo de un cine censurado y por lo tanto cansado, rutinario, vulgar, carente de inventiva e imaginación.

Por último, varios hechos contribuyeron a agravar esta crisis, como la muerte de Pedro Infante en 1957 o los cierres de los Estudios Tepeyac y CLASA en ese año o la de los Estudios Azteca en 1958, haciendo que se redactase una nueva ley cinematográfica en 1959.

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